miércoles, 1 de julio de 2009

PROBLEMATICA Y DETERIORO AMBIENTAL.

PROBLEMATICA Y DETERIORO AMBIENTAL.


EL DETERIORO DEL MEDIO NATURAL
La vida moderna, la comodidad, la salud y la esperanza de vida con elementos a los que nos hemos venido acostumbrando casi sin darnos cuenta. Parece que todas las comodidades con las que podemos contar hoy fueran indispensables y fruto de verdaderas necesidades. Seguramente muchos de los factores de los que hoy disponemos además de hacernos la vida más agradable y cómoda, nos facilitan ciertos elementos mínimos para poder sobrevivir.
El derecho a mejores condiciones de vida, a disponer de mejor salud, a contar con formas ágiles de comunicación, son conquistas que difícilmente podríamos ceder; sin embargo, muchas de las otras comodidades de las que disfrutamos ni son indispensables ni mejoran realmente nuestra calidad de vida.
Las repercusiones de los grandes avances científicos y tecnológicos aparecen ante nuestros ojos a cada instante, muchas veces bajo formas espectaculares como los viajes espaciales o los diagnósticos mediante ultrasonido, otras veces bajo formas tan triviales y cotidianas que pasan casi inadvertidas.
La dimensión general de las repercusiones del hombre sobre la naturaleza quedaría incompleta si no incorporáramos las que influyen directamente sobre nuestra vida cotidiana, por eso, parte de esta sección está orientada a ofrecer algunos aspectos que impactan directamente a la naturaleza, de manera inmediata y cercana a nosotros.
En muchas ocasiones pensamos que la crisis energética, la contaminación atmosférica, la lluvia ácida o la basura es algo que no tiene que ver con nosotros, que son otros los que la producen y los que la padecen. Sin embargo, esto no es así, el hombre con su actuar, de manera casi natural, produce un impacto importante en el medio que le rodea. Gran parte de ese impacto no afecta dramáticamente a la naturaleza, sin embargo otra parte la afecta de manera duradera.
Conocer lo que ocurre en otras esferas es importante, pero llevar este conocimiento a la vida diaria, es tanto o más importante. Asomarse conscientemente un poco al mundo que nos rodea, analizar sus dimensiones y repercusiones, valorar nuestro papel como agentes y víctimas del desarrollo y conocer las formas mediante las cuales cotidianamente contribuimos al deterioro ambiental, son parte de las pretensiones que tenemos al presentar esta parte, donde se espera poder analizar el impacto que el hombre genera sobre la naturaleza, como producto de su desarrollo industrial, tecnológico y científico, así como valorar las repercusiones que tiene el hombre con su actuar cotidiano sobre el medio que le rodea.
Se podría decir que el deterioro ambiental apareció sobre la Tierra aun antes de la aparición del hombre sobre ella. Gran cantidad de gases tóxicos se han liberado a la atmósfera y han permanecido suspendidos durante cientos de años. Algunos de esos contaminantes han sido señalados como culpables de la extinción de algunas especies.
El hombre primitivo ya generaba importantes cambios en el ambiente aunque sólo dispusiera de tecnologías muy precarias. La disposición del fuego dio un importante impulso al desarrollo de la humanidad pero también trajo consigo importantes efectos contaminantes, sobre todo mientras el hombre fue incapaz de controlarlo con seguridad.
Por más de 7000 años el hombre ha puesto en peligro el equilibrio del medio y, a veces, lo ha roto irremediablemente.
Para analizar el deterioro ambiental que estamos presenciando consideraremos cinco parámetros: la sobreexplotacion, la destruccion del habitad, la introduccion de especies exoticas, el aislamiento y la contaminacion.



LA SOBREEXPLOTACIÓN
Los ecosistemas cuentan con mecanismos para equilibrar su desarrollo y funcionamiento en condiciones naturales. Los bosques, por ejemplo, tardan en ocasiones varios siglos para instalarse establemente en una determinada zona, en ellos podemos encontrar diferentes poblaciones que regulan su desarrollo e influencia en función de las demás y de los recursos y condiciones ambientales.
En épocas remotas, fenómenos climáticos han cambiado las condiciones en esos ecosistemas y muchas especies han sido eliminadas. Los grandes reptiles, por ejemplo, desaparecieron en un lapso muy corto de tiempo en grandes zonas del mundo, y el espacio que dejaron fue llenándose poco a poco por la intromisión de otras especies que resultaron beneficiadas con su desaparición.
Muchos de los fenómenos naturales que han actuado en otros tiempos, lo hacen aún en nuestros días, sumando su efecto transformador al que ejerce el hombre sobre el medio ambiente. La explotación que hace el hombre del medio ambiente adquiere día a día una mayor envergadura. La velocidad con la que consume los recursos naturales supera en la mayoría de los casos la velocidad con que el recurso se regenera, ocasionando un deterioro creciente.
La caza es una de las manifestaciones más evidente de la sobreexplotación. Durante muchos siglos, el hombre ha hecho de la caza uno de los 'deportes' que mejor refuerza la idea de lo 'varonil', que muestra el poder, la fuerza y la valentía. En muchas culturas ancestrales, la mayoría de edad se alcanza cuando los miembros del grupo cobran su primera presa.
En las cortes reales tanto de Asia como de África y Europa, uno de los pasatiempos de la realeza estaba basado en la cacería. Muchas especies desaparecieron o están a punto de hacerlo, debido a la sobreexplotación por caza 'deportiva'.
El tráfico de pieles, cuernos, plumas y apéndices de animales son hoy un gran negocio. La moda pone en circulación periódicamente el uso de muchos accesorios fabricados con ellos.
El empleo de polvo de hueso y cuerno de rinocerontes tiene un gran mercado en la falsa creencia que de ahí pueden obtenerse productos de efectos afrodisíacos.
El comercio del marfil, principalmente de colmillo de elefante, ha significado grandes riquezas a ciertos grupos en diferentes sitios en el mundo.
A pesar de que el tráfico de especies silvestres está sancionado prácticamente en todo el mundo, esta restricción no se cumple en la mayoría de ellos, y es muy fácil que aún en las carreteras de nuestro país, se vendan libremente una serie de organismos correspondientes a especies que han sido señaladas como amenazadas o en peligro de extinción.
Según algunos investigadores, si todos los seres humanos fuésemos vegetarianos y compartiéramos la comida por igual, es probable que pudiera mantenerse una población total, con un buen nivel alimenticio, cercana a los 6 000 millones de personas. Si la dieta se complementara con un 25% de proteínas de origen animal, sólo podría mantenerse a la mitad de esta población ideal.
Actualmente la especie humana consume 40% del crecimiento vegetal total del planeta, mientras que las otras especies -alrededor de 30 millones- dependen del 60% restante; si consideramos que la población humana se duplica en pocos años, ¿cómo podremos sobrevivir en esas condiciones, y qué pasará con las demás especies con las que compartimos la biosfera?
Hoy se explotan intensamente alrededor de 70 especies marinas, las cuales se reproducen más lentamente que lo que se pescan y se encuentran en riesgo de extinción si no se frena su explotación.
En nuestros días se cortan 10 veces más árboles que los que se pueden regenerar y los bosques están reduciéndose y desapareciendo en toda la esfera terrestre. Tan sólo ente 1990 y 1995 desaparecieron 65 millones de hectáreas de bosques (más de 5 millones de hectáreas por año), debido a la tala, la quema para obtener zonas de cultivo, los incendios descontrolados y la expansión de la mancha urbana.
La producción de alimentos mediante los métodos tradicionales ocasiona serias alteraciones ambientales, como erosión, salinización del suelo, desertificación y muchos otros.
Lograr un cambio en las técnicas de cultivo no es sólo un reto de tipo instrumental o de métodos, sino que significa fundamentalmente un cambio en la manera de ser y de pensar del hombre de nuestro tiempo.
La producción agrícola está íntimamente ligada, dentro de un sistema de economía de libre mercado, a las ganancias que produce. Para que un agricultor se decida a producir por métodos no convencionales debe convencerse por el lado de las ganancias.
El mercado no ofrece protección ambiental, la delimitación de las ganancias que se pueden o se deben obtener, casi nunca se define por el deterioro que puede producir o el cuidado que se puede ofrecer al ambiente
Dar un verdadero valor a la diversidad genética, a la conservación del suelo y de la calidad del agua, deben ser factores básicos que se contemplen en el desarrollo de la política agraria de cualquier país. La urgencia del desarrollo de nuevas estrategias agrarias deberá ir aparejada de nuevas estrategias para conservar el ambiente.
Un método para ampliar zonas de cultivo, ampliamente difundido, consiste en la quema de amplias zonas de selva y bosque. El uso de pesticidas o plaguicidas y de fertilizantes son elementos adicionales para comprender que no se trata sólo de dar de comer a los 10 mil millones de habitantes que pronto alcanzará nuestro planeta, sino de encontrar las formas para que esto sea viable sin sacrificar el medio natural. Por otra parte, los beneficios del desarrollo de la tecnología nos permiten conocer mejor los procesos que ocurren en la naturaleza y contar con elementos para ofrecer mejores alternativas, sin embargo, es la misma tecnología la que nos ha permitido tener sistemas más eficaces de captura aumentando nuestro poder como depredadores del medio ambiente.



LA DESTRUCCIÓN DEL HÁBITAT
Uno de los efectos más evidentes de la capacidad de transformación que ha desarrollado el hombre se refleja directamente con el deterioro de vastas zonas, las cuales se han ido transformando como repuesta al crecimiento de las ciudades y por el efecto de ciertas conductas adoptadas por los humanos.
La destrucción del hábitat se puede generar de una manera directa por la acción inmediata de algún fenómeno meteorológico, algún proceso geológico o de intervención humana.
El deterioro puede generarse también de una manera indirecta, como consecuencia de fenómenos que ocurren lejos del lugar pero que terminan por afectarlo. La urbanización, la transformación de bosques en pastizales y más tarde en desiertos, el cambio del cauce de un río o la construcción de una presa pueden, a larga distancia, ejercer sus efectos transformadores.
La destrucción del hábitat tiene como consecuencia inmediata e ineludible, la disminución de la biodiversidad a partir de la expulsión o la extinción de especies.
Es difícil tener una idea cierta acerca del número total de especies que pueden estar viviendo en la Tierra en este momento. Los científicos no se ponen de acuerdo en este punto y algunos estiman alrededor de 1 700 000, mientras que otros consideran que deben haber mucho más de 12 millones.
La extinción de especies sobre la Tierra ha sido un fenómeno continuo y natural; sin embargo, sus índices han llegado en ciertos momentos a comprometer más del 90% de las especies existentes. Se estima que en los últimos 600 años han desaparecido cerca de un millón de especies.
La extinción de las especies no es un problema de estética o de poseerlas para sentirnos bien.
Todos los organismos que comparten con nosotros el planeta desempeñan una función especial. El equilibrio de la biosfera se logra gracias a la interacción de cada uno de ellos.
La biodiversidad, presente desde el nivel genético y el de especie hasta el de ecosistema, es resultado de un proceso evolutivo que se manifiesta espectacularmente en todas y cada una de las formas que los organismos adoptan en la lucha por la supervivencia. Con la desaparición de las especies pueden ocasionarse fenómenos tales como: erosión y desertificación, alteración de la composición de la atmósfera, o modificaciones climáticas, entre muchos otros. Para algunos científicos la biodiversidad nos protege de la erosión, la desertificación, el hambre, la pobreza y hasta de la soledad.








LA INTRODUCCIÓN DE ESPECIES EXÓTICAS
Ésta es una las razones frecuentes que explican la desaparición de especies y el cambio de ambiente natural.
Para muchos es conocido el efecto de haber introducido al conejo doméstico a tierras australianas hace poco más de 100 años. Esta especie al ser llevada por los colonos que emigraron al continente, se encontraron con un magnífico ambiente donde no existía ningún depredador que los amenazara. Así, en unos pocos años, la población de conejos creció tanto que ocupó amplias zonas en la pradera compitiendo ventajosamente por el alimento con las especies nativas. Hoy es considerado como una plaga.
El caso del gato doméstico ha corrido similar suerte. Una vez introducido como mascota, abandonado o vagabundo, el gato antes doméstico se ha transformado en animal salvaje. Sin seria competencia por el alimento o por el espacio, el gato se ha reproducido rápidamente y hoy, sus colonias cubren amplias zonas en los linderos de las grandes urbes australianas. Pronto, la fauna y la flora del lugar dieron muestras de una importante transformación y, actualmente, se realizan importantes esfuerzos por frenar el crecimiento de esta población y recobrar parte del equilibrio de la región.
El aumento de la población de ratas, moscas, cucarachas y bacterias en los drenajes y basureros, tiene un claro motivo: la enorme producción de basura y desperdicios y el mal manejo que se les da a éstos. Muchas otras especies antes silvestres han empezado a adaptarse a estos rasgos de civilización, zorros, osos, ardillas, palomas y gorriones son parte de la fauna cautiva ahora de basureros, parques y refugios.
Las especies domésticas también se encuentran en peligro. El impacto de las fuerzas que operan en el mercado ha privilegiado a algunas especies domésticas, que ahora se explotan a nivel casi industrial. Estas especies son las que han mostrado un mayor potencial económico (son resistentes, de fácil y barato manejo, altamente productivas) y han venido desplazando aquellas que no han reunido esas características.



EL AISLAMIENTO
La conversión de bosques en parcelas para cultivo o en áreas de pastizaje han convertido amplias zonas, antes boscosas, en pequeñas secciones que aíslan los ecosistemas naturales.
Cada vez es más frecuente que los intentos por salvar parte de la naturaleza nos lleven a tomar decisiones desesperadas con la intención de preservar al menos ‘un pedazo’ de esa naturaleza que se nos va de las manos.
Las reservas ecológicas, los parques, las zonas protegidas y aún los zoológicos son ejemplos de esos esfuerzos.
No obstante, se ha podido observar después de varios años de investigación, que estas islas no son inmunes a los efectos destructivos del medio ambiente. Cada ecosistema está relacionado íntimamente con su entorno y cuando se le aísla sufre los efectos de la mutilación y el aislamiento.
Muchas especies al ver reducido su hábitat emigran a otras zonas dejando un vacío en el ecosistema que otras especies que dependen de las que emigran, no pueden llenar y terminan por desaparecer. Así, el ecosistema se va transformando lentamente y sigue los pasos del ambiente al que pertenecía.
Hoy los cambios ocurren más rápidamente y de una manera ininterrumpida, los ecosistemas no tienen tiempo de adaptarse y colonizar las nuevas áreas.
Conocido el deterioro que ocasiona el aislamiento, en muchos lugares, se intenta conectar mediante 'corredores' las diferentes islas protegidas, de manera que los organismos tengan una mayor probabilidad de adaptación. Bajo la carpeta asfáltica de algunas supercarreteras se han construido túneles o pasos subterráneos a través de los cuales transitan lobos y roedores ampliando así su nicho ecológico. La posibilidad de encontrar agua, alimento y pareja para reproducirse ha aumentado ligeramente con acciones como estas.



LA CONTAMINACIÓN
La contaminación es cualquier, sustancia o forma de energía que puede provocar algún daño o desequilibrio, irreversible o no, en el medio inicial.
Para que exista contaminación, la sustancia contaminante deberá estar en cantidad relativa suficiente como para provocar ese desequilibrio. Esta cantidad relativa puede expresarse como la masa de la sustancia introducida en relación con la masa o el volumen del medio receptor de la misma. Este cociente recibe el nombre de concentración.
Los agentes contaminantes tienen relación con el crecimiento de las poblaciones ya que al aumentar éstas, la contaminación que ocasionan es mayor. Los contaminantes por su consistencia, se clasifican en sólidos, líquidos y gaseosos.
Los agentes sólidos están constituidos por la basura en sus diversas presentaciones. Provocan contaminación del suelo, del aire y del agua. Del suelo porque produce microorganismos y animales dañinos; del aire porque produce mal olor y gases tóxicos y del agua porque la ensucia y no puede utilizarse.
Los agentes líquidos están conformados por las aguas negras , los desechos industriales, los derrames de combustibles derivados del petróleo los cuales dañan básicamente el agua de ríos, lagos, mares y océanos; con ello provocan la muerte de diversas especies.
Los agentes gaseosos están constituidos por la combustión del petróleo (óxido de nitrógeno y azufre) y por la quema de combustibles como la gasolina (liberando monóxido de carbono), basura y desechos de plantas y animales.
Todos los agentes contaminantes provienen de una fuente determinada y pueden provocar enfermedades respiratorias y digestivas. Es necesario que el hombre tome conciencia del problema.